sábado, 6 de diciembre de 2014

Estar Abierto

"Si cierras las puertas a todos los errores, también la verdad se quedará afuera".  Rabindranath Tagore

Antes de practicar el Sistema Isha, tenía muchas ideas sobre la meditación, como por ejemplo que era estar evadido y desconectado de la realidad. Pero cuando me encontré con esto, como estaba en medio de una crisis profunda, me pregunté ¿y si realmente fuera tan bueno como dicen?¿y si pudiese aportarle algo a mi vida? Entonces dejé de lado mis juicios y simplemente me abrí a la posibilidad de experimentar algo que no conocía, con los resultados que he compartido extensamente en este blog.


Estoy segura que si la gente cultivara una actitud más abierta ante las cosas se ahorraría mucho sufrimiento, porque la mayoría de las veces tenemos las soluciones que necesitamos enfrente nuestro y simplemente no las podemos ver. Esto ha sido muy claro estos días en que he estado organizando mis seminarios, las personas se tropiezan una y otra vez con lo mismo, pero no están dispuestas a hacer cambios. Me gustaría decirles: "lo que te estoy compartiendo te lo digo porque ya he estado en el lugar en el que estás y sé que el camino que estás tomando no te llevará a nada, sólo a lo mismo de siempre y en última instancia a darte cuenta de lo que te estoy diciendo". 

Pero cómo lo que vemos afuera en realidad es un reflejo de nosotros mismos todo esto que estoy viviendo me muestra, en definitiva, que soy yo la que puede tener una actitud más abierta ante la vida, ya que soy la única persona a la que puedo cambiar.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Cambios Internos

"Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo".  Alexei Tolstoi


Cuando hice los 6 meses, cada cierto tiempo me filmaban dando un testimonio acerca de cómo me estaba sintiendo. Al final del proceso, me regalaron un CD con todos mis testimonios. Nunca quise verlo hasta hoy. Después de 2 años, es evidente todo lo que he cambiado y crecido. Pero lo más impresionante es que los cambios siguen ocurriendo día a día.

Me pasó ayer que me enojé bastante, porque me percaté que un supuesto interesado en mi seminario, en realidad lo único que estaba haciendo era tomar atención y no tenía ningún interés real por asistir. Me dio rabia que una persona se quisiera tan poco como para andar mendigando atención en vez de dársela a sí misma.

Y con ese sentir me fui a la reunión. Unificamos y cuando cada uno expresó lo que le estaba pasando, sentí pena y me conecté con una parte mía que rechazaba mucho, tanto que no quería ni verla, esa parte necesitada que toma atención de los demás. Fui sintiendo lo que me estaba pasando y pude abrazar ese espacio en el que no me estaba dando amor y de a poco se fue disolviendo, confirmándome una vez más que todo lo que vemos afuera en realidad está adentro nuestro. Son las partes que juzgamos en nosotros las que juzgamos en los demás. Por eso queremos tanto que los demás cambien, para no verlas, pero en realidad es todo lo contrario, los demás están precisamente para eso, para mostrarnos esas partes que rechazamos tanto y para aprender a amarlas dentro de nosotros mismos.

miércoles, 2 de abril de 2014

Ordenando los lápices

Sin duda muchos habrán escuchado acerca del Trastorno obsesivo compulsivo, llamado comúnmente TOC. Éste se caracteriza por pensamientos recurrentes y conductas repetitivas dirigidas a reducir la ansiedad asociada. En cierta ocasión, escuché de un caso en el que una persona que sufría este trastorno sentía la necesidad compulsiva de ordenar sus lápices, alineándolos según su tamaño encima de su escritorio.



Viéndolo desde afuera estas conductas se revelan carentes de cualquier sentido, pero para la persona que lo padece, verificar o no el comportamiento compulsivo implica una diferencia entre evitar o no la ansiedad asociada a él. Por ejemplo, que pasaría si un día el sujeto mencionado descubre que sus lápices han sido desordenados, este acontecimiento que para cualquier otro individuo sería banal, para él constituiría un motivo de angustia. Por ello, para evitar dicha emoción, pone toda su atención en mantener ordenados sus lápices. El foco es externo, se dirige hacia algo que no depende de su voluntad y que puede cambiar en cualquier momento, pero algo es claro, si los lápices se desordenan el individuo cae en un estado emocional de malestar. En consecuencia, se trasforma en un esclavo de sus propias obsesiones.

No es tan difícil darse cuenta que el problema no está en los lápices sino en el interior del sujeto y que quizás si el foco cambiara de evitar el desorden de éstos a aplacar los estados emocionales subsecuentes, la solución estaría a la vuelta de la esquina. Pero lo que parece tan evidente en un caso extremo como el que se plantea, se diluye al tratar de aplicarlo a nuestra propia vida. Por tal razón deberíamos preguntarnos ¿Qué hay de esto para mí? ¿Cuáles son mis propios "lápices"? ¿Cuántas veces trato de arreglar lo de afuera, sólo para evitar sentir lo que eso me produce?, ya que sólo al tornar nuestra atención hacia lo interno, nos volvemos libres y podemos realmente fluir con lo que venga.

domingo, 2 de febrero de 2014

La novia del príncipe


En un reino lejano, el rey y sus consejeros se encontraban abocados a la misión de concertar el matrimonio del príncipe heredero y para ello, buscaban a la novia indicada. Después de entrevistar a numerosas jóvenes, escogieron a las dos que poseían las cualidades más excepcionales. Ellas conocerían  al príncipe y él elegiría a una de ellas como su esposa.


La primera se llamaba Belleza y le hacía pleno honor a su nombre, era la joven más hermosa que cualquiera hubiese visto jamás, sus facciones eran perfectas, su porte distinguido, su caminar ligero, su mirada sublime. Cualquiera que la mirara no podía quedar sino hipnotizado por ella. El príncipe no fue la excepción, realmente, en su presencia, no podía dejar de contemplar esa creación perfecta de la Naturaleza y notó que a todos los concurrentes les ocurría lo mismo. Parecía una obra de arte, definitivamente una musa para poetas, músicos y pintores, aunque la sintió distante, etérea, inalcanzable, como si no perteneciera realmente a este mundo. Tampoco hablaba demasiado, sólo se limitó a responder las preguntas del príncipe con indiferencia y a sonreír de tanto en tanto con educación. Aún así, dejó en él una impresión favorable.

Luego conoció a Inteligencia, quien era una joven encantadora, aguda, ingeniosa, perspicaz. No existía un área del conocimiento que no le interesara y no había tema del que no entendiese o del que no pudiese hablar. Conversaron largamente, no se le escapaba un detalle, era interesante y culta en extremo. Su vocabulario era impecable y su capacidad de análisis, impresionante. Incluso aconsejó al príncipe en algunas materias en forma tan sabia que lo dejó asombrado, mostrando claros signos de buen juicio. Además poseía un sentido del humor especial, ya que manejaba  la ironía con destreza. Pero su actitud denotaba a ratos ciertos indicios de arrogancia, ciertamente debido a su superioridad intelectual. Aún así, no había duda de que la joven había causado un efecto positivo en el príncipe. 

Llegó la noche y el príncipe salió a caminar a los alrededores de palacio. Realmente tenía que admitir que su padre y sus consejeros habían hecho un excelente trabajo, ya que habían elegido a dos jóvenes totalmente excepcionales, pero ¿cuál de ellas debía ser su esposa? Tenía que tomar una pronta decisión. Se dedicó a pensar en ello durante un buen rato, analizando las ventajas y desventajas de una y de otra, tratando de averiguar cual de sus opciones superaba a la otra. ¿Cuál le convenía más? No lo sabía. Estaba confundido y mientras más reflexionaba, más desorientado se sentía.

En eso, vio a una joven sencilla sacando agua del pozo mientras tarareaba una alegre canción. Se entretuvo un momento contemplándola con interés. Si bien a primera vista no había nada que la diferenciara de una muchacha corriente, para el príncipe se alzó como una visión soberbia, extraordinaria. Su corazón se aceleró, palpitando con fuerza; entonces lo sintió y lo supo: no podría desposar nunca a ninguna otra mujer más que aquella que estaba viendo en esos momentos. 

- ¿Cuál es tu nombre?- le preguntó el príncipe extasiado.
- Me llamo Amor, le respondió la joven.

Y luego de un tiempo, el príncipe se casó con ella.

(Autor: Laura Núñez. Prohibida su reproducción)

domingo, 19 de enero de 2014

El Pacto





En el cielo, dos almas muy cercanas se encontraron antes de bajar a la Tierra, ya que habían convenido encontrarse durante su experiencia humana.

- Lo que me preocupa- le dijo una a la otra- es que cuando lleguemos, habremos olvidado todo, cómo sabremos cómo volver a casa?

- Es simple, cuando nos encontremos, nuestra mente no podrá recordar, pero sí nuestro corazón. Estaremos enamorados y por un tiempo experimentaremos la dicha del cielo. Luego nos separaremos y será el vacío que sobrevenga el que nos lleve a buscar nuestro camino de regreso.

- Pero, no podré hacerlo. – le respondió el alma afligida-. Cuando te encuentre, ya no querré dejarte.

-Entonces, tendré que hacerlo por los dos. Tú, preocúpate de encontrar el camino, ya que después te tocará guiarme. Sólo haz que valga la pena.


Y las dos almas bajaron a la Tierra, confiando una de la otra que cada cual haría su parte.

(Autor: Laura Núñez, prohibida su reproducción)

martes, 17 de diciembre de 2013

Cuida tus pensamientos



"Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tu propia mente. Pero una vez conquistada, nada ni nadie podrá serte de tanta ayuda"
Buda




Los pensamientos son cosas, una vez leí esa afirmación en un libro de metafísica y todo parece indicar que la afirmación es acertada. Los pensamientos crean nuestra realidad, atrayendo hacia nosotros tanto nuestros sueños como nuestros temores. Por ello resulta de vital importancia estar atentos y no permitir que nuestra mente divague, sino aprender a manejarla para nuestro propio beneficio. Ya que, como sabemos, ella puede trabajar tanto para nosotros como contra nosotros, según las elecciones que tomemos al respecto.

Lo primero que debemos hacer es tornarnos conscientes de nuestros pensamientos, ya que éstos muchas veces surgen sin que ni siquiera nos percatemos. Luego, reconocer nuestros patrones repetitivos y, en vez de tratar de suprimirlos, lo que sabemos no dará resultado, pues en lo que te enfocas crece, llevar nuestra atención a la conciencia, lo que favorece poco a poco su fortalecimiento y el consiguiente debilitamiento progresivo del ruido mental.

Recuerdo que en su momento me impactó de sobremanera darme cuenta de la dureza de mis pensamientos hacia mí misma y mis proyectos, pues hasta ese entonces nunca había sido tan claro el autoboicot al que me sometía una y otra vez. A la luz de estas circunstancias, ya no me pareció tan raro el fracaso experimentado en mi vida. Fue el instante de ver de golpe que mi peor enemigo en realidad, se encontraba más cerca de lo que yo pensaba, en el interior de mi propia mente.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El poder del enfoque


"Piensa en grande y tus hechos crecerán,
piensa en pequeño y quedarás atrás,
piensa que puedes y podrás;
todo está en el estado mental".
Rudyard Kipling


Ayer pasé por una librería y podría decir que el libro "Piense y hágase rico" de Napoleón Hill "me llamó", así que sin poner resistencia alguna al impulso, me sumergí en su mensaje que no sólo se traduce en una forma de lograr ganancias materiales, como señala su título, sino en definitiva trata sobre cómo crear utilizando el poder del enfoque. Básicamente, el libro relata experiencias de personas exitosas que gracias a la convicción casi obsesiva por un sueño alcanzaron logros inimaginables, recalcando además la perseverancia de dichos personajes como factor clave en sus resultados, ya que muchas veces el éxito sólo llegaba luego de varios fracasos.




Me gustó, me reafirmó lo que ya había experimentado cuando me decidí a hacer los seis meses, esa certeza interna de que querer es poder. Porque en el fondo todos sabemos que si anhelamos algo con todo el corazón, se cumple. Por eso, debo decir que este libro llegó en el momento justo, en medio de algunas dudas respecto a mis proyectos, fue una señal, un "no te rindas" divino que me devolvió al camino de la confianza, que me recordó que quizás, de lo que más queremos, sólo estemos a un paso.